Carlos Sainz ha salvado las dos jornadas de la maratón y sigue ‘vivo’ en la clasificación general, a poco más de ocho minutos: “Nos ha tocado la lotería, hoy pensé que nos íbamos para casa”, ha explicado tras llegar al vivac de Hail remolcado por su compañero Guthrie, ganador de la etapa.
El madrileño ha explicado que desde ayer arrastraba un problema en el embrague de su Ford Raptor y que durante la quinta especial ha surgido otro en el motor V8. Desde que se ha encendido la alarma el ‘Matador’ ha tenido que afrontar la etapa sabiendo que si el coche se paraba sería muy complicado volver a arrancar, por eso no se detuvo en la neutralización y se llevó una penalización de un minuto. “Mal menor, poco importa el tiempo”.
El problema del embrague
Mientras el resto de equipos oficiales contaron con el camión propio de asistencia en el campamento, al término de la cuarta etapa maratón, Carlos y Lucas Cruz se las tuvieron que ingeniar solos con el embrague, ya que su camión se accidentó en la segunda jornada. “Acabamos de arreglarlo pasadas las once y provisional. Si me hubiera parado en la etapa, con el botón de arranque. Pero si estás en un sitio cuesta arriba o en arena, ahí te quedas”, relató.
“Además del embrague, hoy tuvimos un problema bastante serio de motor. Y de hecho, tienen que sacarlo ahora y van a ver los daños y tratar de repararlo. Entre una cosa y otra, estar aquí, es muy buena noticia, estamos aquí de propina”, valoró Sainz.
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