Tres meses de intenso trabajo después, Miguel Linares ha dado por cerrado su tercer mercado de fichajes al frente del Avilés. En total ha acometido trece fichajes, tres de ellos como cedidos, en un periodo que ha dejado muchas luces, pero también alguna sombra. Lo más positivo, por lo menos tras los primeros encuentros, parece la reforma de las bandas, donde el conjunto blanquiazul ha dado un buen salto de nivel respecto al año pasado. En el otro lado de la balanza está la defensa, con dudas en el puesto de lateral izquierdo y en la gestión del centro de la zaga. El mercado es de notable, pero ahora solo falta que todo funcione en el terreno de juego.
Continuidad de la columna vertebral
Una de las noticias positivas, una rara avis comparado con otros veranos, ha sido la continuidad de buena parte del equipo que consiguió el ascenso a Primera Federación. Once jugadores, incluyendo a Osky, siguen en el club respecto a la pasada campaña, lo que le permite a Dani Vidal tener ya creada una columna vertebral que sabe lo que es competir con la zamarra blanquiazul. No ha sido una tarea sencilla la de retener a tantos jugadores, ya que por varios, como Santamaría o Álvaro Fernández, hubo interés de otros equipos. Nueve de los héroes del ascenso ya tuvieron minutos ante la Ponferradina, con cinco siendo titulares.
La revolución en las bandas
Uno de los mayores debes que tuvo el Avilés el año pasado estuvo en sus extremos. Faltaba velocidad en los costados y jugadores que, con su desborde, pudiesen marcar diferentes. Tan solo Isi Ros cumplía con ese perfil y ahora, tras este verano, los blanquiazules ya tienen más nombres que cumplen con esas condiciones. Si algo han demostrado Quicala Bari y Raúl Hernández es tener piernas y la capacidad de desequilibrar encuentros gracias a sus regates. Para el estilo de Dani Vidal esto es algo primordial y, por ello, los avilesinos decidieron que esta parcela era la que más urgía reforzar.
The new Aviles template / LNE
Variedad en la sala de máquinas
Si de algo dispone Dani Vidal ahora mismo es de diferentes perfiles para su centro del campo. Si quiere un futbolista que destaque por su talento con pelota, puede optar por Kevin Bautista, más físico; Pablo Álvarez, para cuando quiera un perfil más ofensivo; o Yasser, un hombre de base de la jugada pero con mucho criterio con balón. Si necesita un perfil más defensivo, tiene a Gete, especialista en ganar duelos, o a Adri Gómez, que incluso le puede funcionar como central. Las posibilidades son muy amplias para crear una pareja que sostenga a todo el arsenal ofensivo blanquiazul.
Dudas en defensa
Si algo se puede achacar al mercado de Miguel Linares son las dudas que pueden surgir en defensa. El centro de la zaga es una incógnita a la espera de ver como funciona Borja Granero, que debe ser el central titular junto a Babin, la gran certeza atrás. Eze ha combinado grandes actuaciones, como contra el Sporting, con errores graves en la defensa de centros laterales. En los costados se esperaba una mejora en el lateral izquierdo, que finalmente seguirá siendo el mismo que el año pasado, y se tiene mucha confianza en Guzmán Ortega, que debe mostrar en el campo el por qué de la insistencia del club en su contratación.
Falta de perfiles revalorizables
Sería algo para conseguir la matrícula de honor en el mercado. Si algo le falta al Avilés es un par de jugadores que, para el próximo verano, el club pueda sacar una cierta cantidad de dinero por ellos. Más allá de casos como Gonzalo García o Etta Eyong, por Primera División pasan casoso como el de Uche, Rahim o Maroan Sannadi que, antes de dar el paso a la élite, se forjaron en la Primera Federación. No es algo sencillo para un equipo recién ascendido, cuya prioridad debe ser ir a por futbolistas consagrados antes que pensar en posibles plusvalías, y por ello han descuidado este tipo de perfiles. Quicala Bari, Pablo Álvarez y Raúl Rubio, si tiene una gran explosión goleadora, serían los únicos jugadores del actual Avilés con estas características.