Un cambio en la estrategia. Un desembolso esperado por pocos. Atar a los mejores jugadores para rearmar un bloque que, a diferencia de veranos anteriores, solo cuenta con tres cedidos. Los nueve movimientos del Sporting en el mercado reflejan algo más que el mayor desembolso en fichajes desde la llegada de Orlegi al club (en torno a 3,8 millones de euros). La fórmula de abordarlos ha sido diferente a la de cursos anteriores, en forma y momento. Los tres futbolistas más importantes, Dubasin, Gelabert y Álex Corredera, fueron los primeros en cerrarse. Después, poco a poco, y también en la primera parte del mercado, llegaron Perrin, Pablo Vázquez, el discutido Jordy Caicedo, y Justin Smith. Loum y Oscar Cortes remataron los refuerzos, quedando pendiente el defensa zurdo deseado por Asier Garitano.
Fueron dos de los mejores jugadores la pasada temporada y su cartel y la poca tendencia de Orlegi en asumir el pago de traspasos, hicieron temer que sería su único año en Gijón. Jonathan Dubasin y César Gelabert han sido los grandes protagonistas del verano en el Sporting. No solo por sus fichajes en propiedad, también porque el hecho de quedarse supuso uno de los grandes atractivos para que el Sporting supere los 23.300 abonados. El periodo de altas continúa abierto hasta el 12 de septiembre. La congelación de precios de los carnés y el pleno de victorias en el inicio de liga ha acabado de disparar el seguimiento.
El mercado para el Sporting se inició con el pago de 1,6 millones al Basilea por Dubasin. Era la opción que el club gijonés se había reservado al firmar su cesión el año pasado. Similar fue lo que ocurrió, días después, con César Gelabert. Dos millones de euros, que el club intentó rebajar, para liberar al palentino del Toulouse. Ambos han firmado hasta 2028. Los dos están llamados a marcar las diferencias.
Por el camino, Álex Corredera se sumó al proyecto en una de esas gangas que obliga a estar vivos. Liberado de su contrato con el Khimki ruso por impagos, el hecho de que Miguel Ángel Ramírez ya le tentara en el pasado para venir a Gijón y su gran relación con Asier Garitano, con el que brilló en Tenerife, sumó para aceptar ser una de las piezas importantes en Gijón. También para ocupar el vacío dejado por Nacho Méndez. A partir de ahí, tocaba apuntalar la defensa. El perfil estaba claro: centrales con centímetros, ganadores de duelos, potentes. Perrin fue el elegido para liderar el centro de la zaga después de que su prometedora aparición en Marsella le llevara por distintos puntos del fútbol europeo. Desvinculado del Hamburgo alemán, firmó hasta 2027. Mismo horizonte contractual que Pablo Vázquez, quien tenía ya apalabrada su llegada, retrasada por el Dépor, negado a darle la carta de libertad. Unos 200.000 euros tuvo que asumir el Sporting, finalmente, en concepto de compensación.
Lo siguiente fue la llegada de Jordy Caicedo, cedido desde Atlas, en un segundo intento de Orlegi de relanzar la carrera del ecuatoriano, y la cesión de Justin Smith desde el Espanyol. Ambos, con cualidades físicas que convencen a Garitano para dotar de presencia al equipo, también, en área contraria. Loum fue el elegido para apuntalar la medular con un perfil más de trabajo, después de que encallara el interés por Sergio Álvarez. Llegó libre, desde Arouca, y firmó hasta 2027. El último en sumarse, cedido, desde el Glasgow Rangers, ha sido Oscar Cortés, prometedor extremo colombiano. Nueve de los diez que esperaba el Sporting y Garitano. David Guerra explica hoy, en Mareo, cómo se ha sustentado el verano de Duba y Gelabert.
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