Espectacular ambiente en El Molinón. Se respiró fútbol. Sensaciones de otra categoría y un valor que agradecer y cuidar. Por primera vez, el Sporting tuvo que atacar un equipo que defendía muy cerca de su área. Una vez que recuperaba la pelota, la Cultural pasaba a usar en sus salidas una estructura clara de dos puntas. Le costaba muchísimo recuperar la pelota en zonas para poder contragolpear y el Sporting prácticamente finalizaba los ataques muy cerca del área contraria. Debió cerrarse el partido en los primeros 45 minutos.
La segunda parte siguió por las mismas estructuras y una segunda acción de un balón parado mal defendido por la Cultural permitió a Perrin, con un remate espectacular, obtener el gol de la victoria. Hubo intento de paso adelante de la Cultural, pero con muy poca sensación de poder hacer daño, excepto en dos acciones de balón parado, donde nuevamente Yáñez demostró su nivel. A destacar también el papel de Amadou. Trabajó e hizo jugar a los demás en su estreno como titular.
En los partidos en los que eres muy superior y no consigues cerrar, siempre vas a sufrir en los últimos minutos. El Sporting tiene que mejorar en alargar los ataques y controlar el ritmo del partido. En saber jugar con la ansiedad del rival. No hay que correr, hay que pensar y entender el juego. Que corra el rival. El Sporting, por perfil de jugadores y características, está más cómodo provocando errores, transitando con velocidad y calidad y atacando los espacios que deja el rival. Está más incómodo teniendo que atacar bloques más bajos sin espacios donde las acciones individuales y las superioridades numéricas son la clave para batir a equipos tan encerrados.
Nunca me gustaron los técnicos que van con su idea de fútbol por delante del grupo. Un técnico es un “extractor de rendimiento”. El club te da un material humano y tienes que sacarle el máximo rendimiento, hacerlos pensar como un grupo, darles estructuras de juego en ataque y en defensa, competir como leones y, sobre todo en el fútbol profesional, ganar.
Es tan buen equipo aquel que con la calidad de sus futbolistas es capaz de controlar el juego y encerrar al contrario en su campo como aquel que basa su juego en una enorme capacidad defensiva para robar el balón y atacar los espacios. Lo difícil es la toma de decisiones para saber cuándo toca uno o cuándo toca lo otro. Y saber el nivel de tus futbolistas. Ahí el técnico es importante.
Xavi Hernández intentó jugar en el Barcelona como lo hizo él de futbolista, pero el nivel de los jugadores no era el mismo. Hansi Flick cambió la posesión por la presión altísima y los ataques rápidos y muy verticales. No solo consiguió ganar mucho, sino que consiguió un bloque brutal.
Pleno de victorias para el Sporting, muchas cosas a corregir y muchas cosas buenas. Este equipo, de tener un 9 potente, podría optar a todo. A seguir creciendo como equipo y exigencia máxima. Esta afición se lo merece. Lo de jugar bien o jugar mal, cuestión de gustos… Nueve de nueve. A disfrutar.