Un estreno condicionado por lesiones y rachas clave
La temporada oficial comenzó con tropiezo para el conjunto guipuzcoano en un encuentro muy disputado de principio a fin. La portera canaria Lulu Guerra tuvo que retirarse con gestos intensos de dolor en la rodilla tras una mala caída en un salto, encendiendo las alarmas de los servicios médicos ante una posible rotura de ligamento. Pocos minutos después, el banquillo del Bera Bera sufrió otro duro revés cuando una atacante rival se estrelló contra el tobillo de Carmen Arroyo, doblándoselo por completo. La jugadora manchega abandonó la pista con muestras de gran dolor y fue trasladada en ambulancia a un centro hospitalario para someterse a pruebas médicas urgentes.
El empuje final y la respuesta del Rocasa
Pese a los contratiempos físicos, el marcador reflejó una extrema igualdad al descanso con un empate a 14 tantos tras una acción de Gavilán en los instantes postreros del primer acto. Tras la reanudación, el Bera Bera firmó un buen arranque que le permitió tomar ventaja con un 14-16, pero el equipo amarillo reaccionó con un parcial contundente de 5-0 que volcó el rumbo de la final a su favor. En ese tramo crítico, la madera castigó severamente las aspiraciones vascas al estrellarse hasta seis lanzamientos contra los postes. La jugadora angoleña Shunu, incorporada como una de las novedades más destacadas del curso, apretó las diferencias al contragolpe para situar el 21-20 y mantener la incertidumbre a falta de diez minutos para la conclusión.
La resolución de la Supercopa
A pesar de las constantes pérdidas que frenaron su ritmo ofensivo, el Bera Bera buscó la igualada hasta el último suspiro y la encontró gracias a un tanto de Elena Amores cuando restaban apenas dos minutos para el final (23-23). Sin embargo, el Rocasa supo aprovechar los errores finales de su rival para sentenciar el título desde el lanzamiento de penalti y certificar la victoria con un contragolpe definitivo que privó a las donostiarras de alzar su duodécima Supercopa.

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