Las mujeres están transformando el sector cinegético en Andalucía a un ritmo sin precedentes, impulsadas por un relevo generacional que sitúa al 80% de las cazadoras por debajo de los 40 años, según los datos de la Fundación Artemisan. Mientras la media de edad masculina supera esa barrera, la incorporación femenina destaca por perfiles jóvenes, formados y con una presencia cada vez mayor en el campo andaluz, donde a inicios de 2025 se contabilizaron más de 83.600 licencias femeninas emitidas por la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente.
El relevo generacional y el perfil de la mujer cazadora en Andalucía
La transformación demográfica de la caza en España queda reflejada en el estudio ‘La mujer cazadora en España’, publicado por la Fundación Artemisan en 2023. El informe detalla que casi la mitad de las cazadoras, un 48,8%, cuenta con estudios universitarios frente al 44,5% de los hombres, mientras que el 21% se encuentra estudiando, en contraste con el 5,5% de los varones registrados en el sector.
En el territorio andaluz, las más de 83.600 licencias femeninas repartidas en las ocho provincias a comienzos de 2025 evidencian un crecimiento constante que resulta clave para el futuro de la actividad.
Tradición familiar y nuevos caminos hacia la caza menor
La entrada de las mujeres en el mundo cinegético responde en muchos casos a una sólida transmisión familiar. Elena Fuentes, bióloga, técnica de la Fundación Artemisan y directiva de la Federación Andaluza de Caza en Cádiz, explica cómo se introdujo en esta práctica desde su infancia: «Me introdujo mi padre. Hay tradición cinegética. Siempre hemos cazado en familia, con mis tíos, con mis uelos y con mis primos», señala sobre su vinculación con la caza menor con perro.
Por su parte, Ángela Bermúdez, podenquera originaria de la localidad cordobesa de Benamejí, vivió el ambiente cinegético en su hogar gracias a su padre y a su hermano. No obstante, el paso definitivo llegó más tarde: «Cuando decidí dar el paso definitivo fue cuando conocí a mi pareja, que es podenquero. Al conocer al podenco fue cuando me enamoré por completo de ese mundo. Ahí, ya con 34 o 35 años, di el paso de interesarme más.
Visibilidad, redes sociales y la superación de estereotipos
Ambas referentes coinciden en que la discriminación específica dentro del sector es inexistente, subrayando el apoyo recibido por parte de sus compañeros. «Nunca me han tratado mal por el hecho de ser mujer. Al contrario, todo súper bien», apunta Fuentes. Sin embargo, ambas abogan por potenciar la visibilidad femenina para romper con la imagen tradicional de la actividad y combatir los prejuicios externos.
Siempre se ve como una persona que hace daño. En la misma línea, Bermúdez destaca que las redes sociales juegan un papel fundamental para que las jóvenes pierdan la vergüenza, animándolas a mostrar el respeto por la naturaleza y el cuidado de los animales que definen su labor en el campo.
Iniciativas institucionales y el futuro del asociacionismo en Andalucía
Para consolidar esta tendencia, la Federación Andaluza de Caza (FAC), en colaboración con la Junta de Andalucía, impulsa programas como Caza Joven, diseñado para ofrecer jornadas gratuitas de iniciación y fomentar la participación temprana tanto de chicos como de chicas. Asimismo, el asociacionismo femenino gana peso a través de eventos específicos como el Encuentro de Mujeres Cazadoras de Huelva, impulsado junto a la Diputación provincial, y el proyectado I Encuentro de Mujeres Cazadoras de Andalucía.
Hay que arrimarse a alguien que enseñe, sobre todo en materia de seguridad. También hay unos valores y una normativa que hay que conocer».
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