España se cuelga el bronce tras volver a pasar por encima de Alemania con una contundente victoria que devuelve a la selección nacional al podio mundialista ocho años después. El equipo dirigido por Miguel Méndez y liderado en la pista por Iyana Martín cerró su participación en el torneo internacional con una exhibición de carácter, apenas un día después de encajar la dura derrota en las semifinales frente a Estados Unidos.
Una medalla de bronce que rompe una sequía de ocho años
El combinado español supo reponerse con rapidez del golpe sufrido en la antesala de la final para asegurar la presea de bronce en un duelo donde impuso su ritmo desde el salto inicial. Según los registros del campeonato, esta medalla sitúa de nuevo a España entre las grandes potencias de la categoría, repitiendo el éxito de podios anteriores tras un ciclo de ocho temporadas sin pisar los metales en citas mundialistas.
La reacción anímica del grupo demostró la madurez de una plantilla que combinó veteranía y juventud bajo la dirección técnica de Miguel Méndez. El seleccionador nacional exigió concentración máxima a sus jugadoras para evitar cualquier atisbo de relajación tras la decepción ante el combinado estadounidense, un objetivo que el equipo cumplió con creces sobre el parqué.
Iyana Martín y el liderazgo en pista de la nueva generación
En el apartado ofensivo y en la dirección del juego, Iyana Martín volvió a erigirse como la brújula indiscutible de la selección española. La exterior firmó otra actuación estelar que ratifica su progresión meteórica en la élite internacional, sosteniendo los parciales más delicados del encuentro con acierto exterior y una lectura impecable del tempo de juego.

Alemania intentó buscar soluciones tácticas para frenar el caudal ofensivo español, pero la defensa zonal planteada por el cuerpo técnico neutralizó las principales vías de anotación del conjunto germano. Las rotaciones permitieron mantener la intensidad física intacta durante los cuarenta minutos, impidiendo cualquier intento de remontada rival en el tramo final del choque.
El camino tras la semifinal ante Estados Unidos
El esfuerzo físico y mental desplegado frente a Estados Unidos en semifinales obligó a un ejercicio exprés de recuperación. Lejos de acusar el desgaste, la plantilla española canalizó la frustración de esa derrota hacia una intensidad defensiva feroz que ahogó las opciones alemanas desde el primer cuarto.

Con este metal colgado al cuello, la selección cierra un torneo exigente que consolida el proyecto deportivo de la federación de cara a los próximos compromisos internacionales del calendario oficial. El equipo regresa a casa con el reconocimiento del podio y la certeza de competir de tú a tú con las mejores estructuras del baloncesto mundial.
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